Coraje

CORAJE

Esta palabra es tema de discusión, ya que está etiquetada en nuestra lengua española como algo no muy positivo. Quiero dedicar este espacio a esta palabra tan sencilla y a la vez poderosa. Ya que, si algo quiero enseñar en los cursos de capacitación que imparto, es saber hacer todo lo que tengas que hacer, pero con decisión, o sea, el saber utilizar y practicar el coraje.

El coraje es, poca sensibilidad al miedo. Sirve para todo, para hacer el bien o el mal. Desde este punto de vista, es una cualidad que comparten tanto los maleantes como los grandes hombres. Cuando el coraje se pone al servicio de los demás o de uno mismo para crecer sin afectar a nadie, ya no hablamos de una cualidad individual, sino de una virtud.

El coraje es sin duda alguna, la virtud más admirada, es la virtud de los héroes y de los valientes. Ahora bien, es mucho más apreciada cuando se pone al servicio de un tercero. El coraje llamado también “fortaleza”, como virtud supone siempre una forma de desinterés o generosidad. El coraje es condición de toda virtud, así pues toda virtud requiere de actuar de manera firme e inquebrantable.

Por otra parte, el miedo es el principal obstáculo del hombre, y es el miedo que uno mismo crea en su mente, el que más paraliza y derrota la victoria del ser humano.

¡Coraje, Coraje, Coraje! …Vamos a entenderlo así; el coraje, no es un saber que hacer sino tomar una decisión, Por ello la razón no basta.

El razonamiento nos dice lo que hay que hacer, más no nos dice que haya que hacerlo. La ciencia y el conocimiento, si bien tranquilizan a menudo nuestras dudas o miedos, jamás le han dado coraje a nadie. La ciencia suele disipar los miedos con su entendimiento, Ahora bien, el coraje no es ausencia de miedo; es la capacidad de enfrentarlo.

En mi experiencia como Coach de Negocios he conocido a brillantes empresarios, a profesionistas con títulos de excelentes universidades, y en ocasiones a algunos los he visto como sufren cuando se frenan al querer poner en práctica sus conocimientos. Todo por no saber afrontar el miedo. También he presenciado como una idea se transforma en grandes negocios (a pesar de haber sido criticada duramente por la razón). Pero la acción, la fortaleza, el coraje por salir adelante los ha hecho triunfar.

Coraje, palabra tan discutida. No todo es color de rosa, no siempre se logra lo deseado a la primera, no todo lo que intentamos funciona. La razón a veces nos llena de excusas para tener miedo y etiquetar a una mala acción en fracaso. El coraje nos enseña con la acción a no frenarnos y llenarnos de emoción para intentarlo de nuevo.

Y tú que estas leyendo esto, ¿has practicado esta fortaleza últimamente?

¿De que te sirve enterarte de todo esto si no es para usarlo o practicarlo?

Tal vez te preguntarás ¿Qué debo de hacer para fortalecer esta virtud?

La respuesta es simple: Primero, visualiza una meta ya sea de corto o mediano plazo… Vamos, piensa en una meta, la que quieras, piensa en una sencilla meta que requiera de voluntad…. pero hazlo AHORA!

¿Ya la tienes?… muy bien. Ahora piensa cual será el principal obstáculo que tendrás para lograrlo…

Sé que después de pensar un rato, posiblemente encuentres que «eres tu mismo» el principal obstáculo. Lo opuesto al coraje es sin duda la cobardía, pero también lo es, la pereza o la apatía. El primer obstáculo es tu impulso natural de preferir el descanso, el placer o simplemente evitar problemas futuros inventados por tu mismo razonamiento para seguir buscando el placer de no hacer nada.

Piensa… ¿cuáles de tus metas o actividades cotidianas requieren de tu fuerza de voluntad?

Así, podrás ponerla en práctica, como, por ejemplo; si lo que buscas es bajar de peso … deberás entonces, tener el suficiente coraje para decir «ya no» a la comida en exceso que comes.

Si lo que buscas, es ganar más dinero… deberás para ello, tener el suficiente coraje para agarrar el teléfono y llamarle a esa persona con la que te urge hablar; o el suficiente coraje de levantarte más temprano; o el suficiente coraje para poner en práctica, esa idea que has pensado tanto, pero que le temes. ¡Ya no lo pienses tanto y pruébalo hoy mismo!

Oye, ¿y tú…?

¿Has actuado con coraje últimamente?

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